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El nuevo rol de la mujer en el siglo XXI

agosto 5, 2011

Adriana Pulido

Cuando la tradicional familia mexicana usualmente conformada por padre, madre e hijos, casados por la iglesia católica donde las relaciones de noviazgo guardaban mucha formalidad y respeto; las parejas no hablaban entre ellos de temas como sexo, hijos, dinero, alcohol, educación de los hijos, sueños, planes de vida; los roles estaban perfectamente definidos; incluso cuando dos personas estaban juntas, nadie tenía dudas de cuál iba a ser su función dentro de la familia.

Por un lado, la mamá siempre protectora, al tanto de los hijos y del esposo, atendiendo la casa, siempre dispuesta a dar más. Por otro lado estaba el padre todopoderoso, el sustento de la familia, él indicaba lo que tenía que hacer cada quien, sin cuestionamientos.

A partir de la década de los años sesenta las mujeres empezaron a tener un papel proactivo dentro de la familia, las mujeres defendieron sus derechos y planes de vida, se volvieron seres individuales dentro de un sistema opresor que nunca antes había permitido que ellas tomaran decisiones propias; derivado de esto, la comunidad internacional comenzó a dar conferencias mundiales sobre el estado de la mujer, como México 1975, Copenhague 1980, Nairobi 1985 y Beijing 1995 y fue gracias a ellas que se empezaron a asentar las bases que protegen a la mujer en los campos tanto laboral, protección a la maternidad, a la igualdad de oportunidades, seguridad social y condiciones de trabajo en general.

Pero esta revolución femenina se ha mal entendido, ha sido una revolución coja que lo único que ha atendido son los derechos de la mujer por realizarse como profesionista y ha dejado de lado los roles de la familia; los hombres no han podido llenar los huecos que dejan las mujeres trabajadoras en el hogar. La función de la mujer ha cambiado, y a pesar de que la del hombre también; no logran compensar el importantisimo papel que juega la mujer dentro de la familia; el amor que necesitan los niños de la propia madre.

La mujer que trabaja tiene varios papeles, este concepto que se ha denominado como de dobles y triples turnos se refiere a todas las actividades que realiza la mujer dentro de los diferentes ámbitos de su vida, a diferencia del hombre que ha vivido esta revolución como un espectador, lo ha hecho así en el trabajo y en el hogar; poco a poco vemos cómo el hombre trata de cooperar más en las labores domésticas, sin embargo en la educación de los hijos, todavía falta mucho camino por recorrer.

En la Encuesta Nacional de Utilización del Tiempo (ENUT) del 2002, se vio que el hombre dedica 49 horas a la semana al trabajo, mientras que la mujer lo hace 39 horas con 29 minutos. En actividades del hogar el hombre dedica a la semana 42 horas con 37 minutos y la mujer dedica 78 horas con 56 minutos; esto hace un total de horas trabajadas a la semana para el hombre de 91 horas con 46 minutos y para la mujer de 118 horas con 25 minutos dando como resultado una jornada laboral para la mujer más larga que en comparación con la del hombre. Esto le deja a la mujer aproximadamente siete horas libres en las que tiene que dormir y aprovechar lo que le queda para el ocio y la convivencia familiar.

Bajo este concepto, el reto de las madres trabajadores, pero principalmente de la sociedad, es fomentar el compromiso de los hombres con la familia. Es decir, fomentar la corresponsabilidad familiar que significa que no sólo las mujeres son la que deberían poder salir antes de su trabajo para atender a la familia ni para ir a los festivales de los niños y niñas, para llevarlos al doctor o para cuidados familiares de otros miembros. Ahora, mujeres, hombres, empresas y sociedad deberían entender que la familia está liderada por dos personas y no por sólo una.

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One Comment leave one →
  1. Marina Escobar permalink
    agosto 6, 2011 3:53 pm

    Creo que este artículo toca un punto de vital importancia. La dedicación a los hijos y al hogar debiera ser equitativa; y no sólo en tiempo, sino en CALIDAD
    Ver esto cuantitativamente es impresionante; pero si se hablara sobre las consecuencias psico-sociales de la desatención familiar (de los mismos padres entre si y con sus hijos) seguramente sería más notable, la necesidad de que madre y padre aportaran todas las cualidades maravillosas que tenemos como seres HUMANOS (independientemente del sexo y/o roles de género que trasmitimos conciente o inconcientemente, de generación en generación)
    El vivir cada momento con una intención clara y amorosa; nos hace mejores a nosotros mismos y a quienes tenemos cerca.
    EL AMOR ES ASEXUADO E INDISPENSABLE

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