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Ética empresarial, Responsabilidad Social y Sociedad

agosto 10, 2011

 

Hoy en día las fronteras se reducen y las organizaciones se vuelven más abiertas y más observadas.

Hoy su reconocimiento no se debe sólo a su capacidad para generar riqueza, sino también para generar bienestar.  Así, la manera de percibir a las empresas se modifica y las obliga a actuar de manera más ética y transparente.

Hace algunos años, las empresas eran sistemas cerrados, solamente se relacionaban con el entorno para cuestiones indispensables y los dueños tomaban todas las decisiones. Actualmente sabemos y entendemos que no es así; los empresarios actúan como  agentes sociales, ejercen funciones más amplias y toman el entendimiento global como factor de permanencia en su mercado.

A las organizaciones de hoy se les exige un fuerte sentido de liderazgo, de ética y de responsabilidad para dar respuesta a los problemas ahora globales y compartidos. Los temas medio ambientales caen en gran parte en sus canchas y las organizaciones internacionales presionan para que se busquen soluciones a dicha temática; y aunque el tema de la ética no es un tema reciente, sí lo es la conciencia social y colectiva de que esa responsabilidad corporativa exista y sea efectiva, incluso cuando la ley no alcanza a imponerla.

Tomando en cuenta a la ética como ciencia normativa de la actividad humana, en orden del bien y cuyo objeto material de estudio son los actos humanos, podemos hablar de la ética empresarial como disciplina para abarcar los principios morales aplicables a la vida económica y empresarial, y además, para robustecer los procesos de las organizaciones a través de instrumentos como el código de ética, que otorga una guía para orientar y hacer efectivos los valores definidos en la organización. De ahí viene su importancia para convertirse en creadora y potenciadora de los mismos hacia el interior, como al exterior de la misma.

Sabemos de igual forma que el hombre tiende a buscar el perfeccionamiento y la felicidad, así que no podemos alejar el tema de la ética a la búsqueda del bien común. Señalando que el bien ético perfecciona al hombre como persona, entendemos que la máxima perfección sólo la puede alcanzar el hombre en su interrelación y en la búsqueda del bien no sólo para él, sino para los demás, lo cual concluye en el fundamento de la ética social. Si lo escalamos a nivel empresarial, la compañía resulta el lugar adecuado para trabajar y siendo el trabajo un medio de perfección humana, la empresa se convierte en un factor de perfeccionamiento humano primordial; así interpretamos la relevancia de la organización en la vida de cada individuo y como resultado, en la sociedad entera.

En palabras de Bernando Fernández, en su libro “Ética de la dirección”: “La empresa tiene una función social vital; contribuir al perfeccionamiento del hombre, creando el ambiente necesario que hace posible un trabajo en el que, a la vez que se desarrollan las capacidades personales, se consiga una productividad eficaz y razonable de bienes y servicios, y se haga al obrero consciente de trabajar realmente en beneficio propio”.

Como se menciona en el libro “Pasión por el futuro”, donde los autores señalan: “El liderazgo empresarial visionario, estratégico y trascendente no puede encerrarse en su sala de juntas para aprobar su planeación estratégica anual ignorando los procesos mundiales que estamos viviendo”. Hoy en día, la interdependencia global nos hace actuar no solamente bajo las normas jurídicas obligatorias y previstas por la ley, sino también bajo las normas morales, aquellas conductas que son dictadas por la sociedad y que su incumplimiento trae consigo el rechazo social. Son códigos de conducta evaluados por el mercado y con gran peso sobre las decisiones de los consumidores.

Actuar de modo ético genera credibilidad y confianza, de igual manera, permite prevenir situaciones críticas que pueden afectar en un futuro a la organización y preparar el terreno para un mejor diálogo y entendimiento. En estos tiempos, en el campo de los negocios no podemos actuar sin criterios éticos ni valores, el mercado castiga inmediatamente y pone en riesgo el futuro de la empresa. Recordemos el caso Niké en 1996, una empresa trasnacional exitosa que enfrentó con ética un problema de negocios después de haberse beneficiado del trabajo de niños y la explotación de sus trabajadores y en donde, Phil Knight, el director de la compañía, tras juntas de asamblea y presión de la sociedad, investigó los hechos, los aclaró e implementó un sistema de vigilancia para el comportamiento laboral de sus contratistas que permanece y se perfecciona hasta hoy en día. Definieron entonces que lo primero sería el ser humano y así lo han hecho.

Aquí radica la importancia de las empresas como generadoras y evaluadoras de valores, implementando y compartiendo las virtudes de los empresarios y viviendo una nueva forma de hacer y comportarse con la sociedad y los consumidores. Así nos aseguramos que más allá de cumplir las leyes, reconocemos que como ciudadanos corporativos responsables nos toca actuar justa y responsablemente evolucionando de un tema de moda a un modo de ser.

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